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NICARAGUA - PUEDEN LAS MÁQUINAS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL SER CONSIDERADAS INVENTORES EN SOLICITUDES DE PATENTES

Feb/2022

Los avances tecnológicos en las industrias están poniendo actualmente en jaque a los sistemas de propiedad intelectual, no solo por la escasa regulación de los aspectos de actualidad sino porque la tecnología avanza a pasos casi inalcanzables. Precisamente uno de estos temas que ponen en jaque a los sistemas de propiedad intelectual es la denominada Inteligencia Artificial (de ahora en adelante “IA”) y el tratamiento jurídico de las invenciones generadas a partir de su funcionamiento en la industria. Con la reciente decisión de la Corte Federal de Australia en el caso “Thaler v Commissioner of Patents [2021] FCA 879” pareciese que se ha sentado un precedente internacional sobre la patentabilidad de estas invenciones y sobre la definición de “Inventor” a la luz de la IA, pero ¿será esto suficiente para tener un panorama claro de cómo se debe de regular esta nueva realidad?.

En este ensayo, el autor propone exponer de manera breve los aspectos que se deben de considerar al momento de analizar la patentabilidad de las invenciones generados por IA al igual que las consideraciones que giran en torno a la definición y delimitación del concepto de Inventor en el marco del derecho de patentes. Por supuesto, como no podría ser de otra manera, se retomará lo expuesto en el fallo de la Corte Federal de Australia para soslayar sus virtudes y aciertos, así como, las debilidades que el autor ha encontrado. Por último, se aclara que el presente ensayo no tiene la finalidad de realizar un examen exhaustivo de la legislación de propiedad intelectual de Australia ni un análisis técnico de la IA.

Comencemos entonces por hablar un poco sobre inteligencia artificial para así situarnos un poco más en contexto. Cuando hablamos de IA nos referimos a programas o sistemas creados por el ser humano, los cuales son capaces de llevar a cabo actividades o funciones de manera inteligente, tal cual podría hacer un ser humano. Precisamente la IA incluye la palabra “inteligencia” porque se supone que dicho programa o sistema será capaz de tomar decisiones de manera inteligente, basándose en datos y en aprendizaje, tal cual lo hace un ser humano en su día a día.

Sin ahondar tanto en los aspectos técnicos de cómo se crea una inteligencia artificial y como funciona, podemos decir de manera simple que esta comienza con la creación de un programa (llámese software), sigue con la entrada de ciertos datos, se desarolla con su entrenamiento y finaliza con la creación de un resultado basado en la entrada de los datos y en el aprendizaje del proceso de entrenamiento. La IA funciona a través de lo que se denominan redes neuronales artificiales, las cuales básicamente imitan el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro humano; de esta manera se logra obtener resultados “inteligentes”.

En la industria, el desarrollo de la IA ha reportado muchísimo beneficios más allá de la creación de simples algoritmos para motores de búsqueda o aplicaciones de teléfonos móviles. Por ejemplo, sobre todo en el campo farmacéutico, se ha visto como máquinas de IA son capaces de detectar enfermedades, generar vacunas o fármacos a medida, potenciar los efectos de medicamentos; todo esto básicamente sin la intervención humana.

Entonces, tomando en consideración que en la actualidad la IA es capaz de generar productos o resultados prácticamente sin la intervención humana y solo mediante su autoaprendizaje, nos surge la interrogante a los amantes del derecho de la propiedad intelectual si estas “máquinas” son capaces de generar invenciones y más aún, si pueden ser titulares con todas las prerrogativas que las leyes de patentes otorgan. La respuesta no es nada fácil y es precisamente por ello que el autor se ha animado a dar su opinión en el presente documento.

Comencemos por decir que algunos dirán que si bien la IA es capaz de generar invenciones de manera autónoma, esta no existiría sin la creación realizada por el ser humano. Es decir, la nueva máquina robótica capaz de realizar cirugías o la máquina capaz de identificar la cadena de proteínas de un virus y desarrollar una vacuna  por sí sola, en primera instancia no existiría sin la intervención del ser humano, de manera que es a este último a quien le debe ser atribuido el reconocimiento de inventor y titular.

Pues, para dar un acercamiento lo primero que debemos tener en claro es que la finalidad del derecho de patentes se centra, a mí juicio, en dos grandes pilares: 1) el reconocimiento de la actividad inventiva y 2) el incentivo a la creación y desarrollo de tecnologías. Teniendo esto presente, es que se deben de determinar las pautas a tomar en cuenta para saber que si las invenciones generadas por IA son patentables o no.

Situémonos en el escenario en que una persona ha desarrollado una máquina para medición de ritmo cardíaco, con la cual se puede monitorear el compartimiento cardíaco de un paciente. Al ser un ejemplo, dejando de lado el asunto del estado de la técnica, a todas luces podríamos decir que dicha máquina constituye una invención capaz de ser patentada pues posee aplicación industrial y entraña una actividad inventiva. En razón a la determinación del inventor y de la titularidad es claro: será inventor la persona o personas que crearon o intervinieron en el desarrollo de la máquina y los titulares podrían ser ellos mismos o bien cualquier otra persona natural o jurídica que obtenga el derecho a través de los medios legales reconocidos y aceptados.

Ahora, pensemos que esa máquina de medición del ritmo cardíaco es posteriormente manipulada no solo para almacenar datos recopilados de los pacientes, sino para procesarlos, compararlos con otros y termina, a la larga, produciendo reportes científicos sobre la posibilidad de mortalidad de un paciente determinado basado en sus condiciones actuales y sobre el tratamiento adecuado para lograr salvar su vida. Es un resultado fenomenal que se originó por la inteligencia de la máquina  y no precisamente por una actividad inventiva del ser humano.

Tomando el caso anterior, ¿sería aceptable a la luz del derecho de propiedad intelectual y de la justicia, establecer que el titular e inventor de tal máquina es una persona natural?. Retomando la finalidad del derecho de patentes sobre el reconocimiento de la actividad inventiva y del incentivo de la creación y desarrollo de tecnología, podemos decir que al menos el titular de la invención si es una persona, veamos:

La necesidad de atribución de titularidad sobre una invención está dada no solo por el simple reconocimiento por parte del Estado de la actividad inventiva a una persona o personas determinadas, sino por la necesidad de atribución de derechos y ciertas obligaciones. En efecto, el titular de una patente tiene la facultad de exclusión que le permite prohibir a terceros la utilización de su invención en el comercio, para lo cual puede ejercer diversas acciones legales para conseguirlo.

La atribución de derechos y asignación de obligaciones trae consigo de manera obligatoria la concepción de que el único que es capaz de obtenerlos son las personas, ya sea naturales o jurídicas. Ello reviste un planteamiento lógico, pues una cosa (llámese una computadora, máquina, radio, aire acondicionado, etc) es incapaz de tener derechos y contraer obligaciones por sí, toda vez que no tiene la aptitud suficiente para ejercer algún tipo de acción en el ámbito legal ni tampoco la conciencia propia para tomar decisiones en ese ámbito.

Seguidamente, otro tema que resulta lógico a efectos explicativos es que una cosa no puede por sí sola ser capaz de explotar y comercializar la invención, por lo cual no puede atribuírsele el carácter de titular a una cosa. Vemos entonces, que necesariamente las invenciones generadas por IA deben tener como titular a una persona natural o jurídica capaz de ejercer derechos, contraer obligaciones y de explotar y comercializar la invención.

Pasando al tema de la asignación del carácter de inventor en una invención generada por IA, la cuestión se torna aún más complicada pues se deben analizar, en otras cosas, la conceptualización de la palabra “inventor” y además considerar diversos aspectos como la transmisión del derecho a la invención.

La conceptualización de la palabra inventor históricamente ha estado dirigida a una persona (ser humano) que ha creado un invento capaz de ser patentable, por lo que, en primera instancia inventor de una invención podría ser únicamente un ser humano que mediante su inteligencia y aplicación de conocimientos ha generado una invención que brinda una solución técnica a un problema específico.

En relación a la transmisión del derecho a la invención, es importante considerar que las leyes de patentes prevén que tanto quien inventa como quien obtiene el derecho de una patente pueden ser los titulares de la misma. Ello quiere decir que, podría ser titular de la patente el mismo inventor o bien, otra persona que a través medios legales reconocidos (llámese cesión, compraventa, donación, asignación, permuta, etc) ha obtenido el derecho a la invención.

Analizando los escenarios anteriores, podríamos concluir que puede ser inventor de una patente únicamente una persona natural, de manera que en las invenciones de generadas por IA, existiría un conflicto de aplicar a la solicitud de patente específicamente porque no se puede otorgar el carácter de inventor a una máquina o una cosa. Este asunto se ha estado discutiendo en diversas jurisdicciones y la mayoría de los países han optado precisamente por no reconocer el carácter de inventor a una IA, a excepción de Australia, en donde la Corte Federal en el caso “Thaler v Commissioner of Patents [2021] FCA 879” recientemente ha analizado la figura de inventor en el contexto de la IA y ha concluido que sí pueden ser inventores.

Pasemos entonces a discutir el fallo y a destacar las consideraciones legales realizadas por la Corte Federal de Australia:

 

 

Thaler v Commissioner of Patents [2021] FCA 879

El 17 de septiembre del año 2019, el señor Stephen Thaler solicitó en Australia como solicitud nacional y como solicitud PCT internacional, la patente “Food container and devices and methods for attracting enhanced attention” a la cual le fue asignada los números de presentación 2019363177 y PCT/IB2019/057809 correspondientemente. Lo interesante del caso es que el solicitante indicó como inventor de la solicitud a DABUS, un sistema de inteligencia artificial y declaró tener derecho a solicitar la invención en virtud de ello:

Obtenido de Patentscope, OMPI.

 

 

En el proceso de la solicitud nacional en Australia, El Comisionado de Patentes decidió rechazar la solicitud de patente de invención no por no cumplir con los requisitos de patentabilidad, sino porque, según aduce, de conformidad con las leyes de Australia, los inventores pueden ser única y exclusivamente personas y no máquinas de inteligencia artificial. Thaler, no estando de acuerdo con la decisión del Comisionado de Patentes decide apelar de la denegatoria ante la Corte de Federal de Australia, la cual en un fallo sorprendente ha determinado que DABUS y con ello, cualquier inteligencia artificial, si puede ser calificado como inventor.

Más allá de las consideraciones legales esgrimidas en los fallos relacionados a la normativa propia de Australia, podemos destacar los siguientes análisis realizados por la Corte Federal:

  • “Second, there is no specific aspect of patent law, unlike copyright law involving the requirement for a human author or the existence of moral rights, that would drive a construction of the Act as excluding non-human inventors”. A consideración de este autor resulta interesante que la Corte haya traído a colación la regulación de la normativa del derecho de autor para tratar de explicar el fenómeno de la atribución del carácter de inventor a una IA. Con esta interpretación realizada por la Corte, si bien podríamos entender que las normativas del derecho de autor exigen que el creador de una obra sea una persona humana, esto no debe extrapolarse al ámbito del derecho de patentes.

 

  • “Fourth, in considering the scheme of the Act, it has been said that a widening conception of “manner of manufacture” is a necessary feature of the development of patent law in the twentieth and twenty-first centuries as scientific discoveries inspire new technologies” (D’Arcy v Myriad Genetics Inc (2015) 258 CLR 334 at [18] per French CJ, Kiefel, Bell and Keane JJ). I see no reason why the concept of “inventor” should not also be seen in an analogously flexible and evolutionary way. After all the expressions “manner of [new] manufacture” and “inventor” derive from the 21 Ja 1 c 3 (Statute of Monopolies) 1623 (Imp) s 6. There is a synergy if not a symmetry in both being flexibly treated. Indeed, it makes little sense to be flexible about one and not the other. Tension is created if you give flexibility to “manner of manufacture” and then restrict “inventor”. You would be recognising an otherwise patentable invention and then saying that as there is no inventor it cannot be patented.”  La Corte indica que la conceptualización de la palabra “inventor” obedece a un contexto histórico. Así, tal como se han reconocido las nuevas invenciones a lo largo del tiempo por el desarrollo de la tecnología, también debe reconocerse que la palabra “inventor” no solo abarca a los seres humanos, sino también a las máquinas de inteligencia artificial.

 

  • “In my view it is consistent with the object of the Act to construe the term “inventor” in a manner that promotes technological innovation and the publication and dissemination of such innovation by rewarding it, irrespective of whether the innovation is made by a human or not.”. En un análisis de la finalidad del Sistema de patentes, el cual es precisamente el incentivo en la creación y desarrollo de tecnologías, la Corte explica que no reconocer a la IA como inventor contradice precisamente la finalidad del sistema. Seguidamente, para soportar lo anterior, la Corte establece “Further, as Abbott explains, recognising computer inventors and patents on computational inventions could promote disclosure and commercialisation consistently with the s 2A object. Without the ability to obtain patent protection, owners of creative computers might choose to protect patentable inventions as trade secrets without any public disclosure.”. Se destaca la importancia de la divulgación de las invenciones para el desarrollo de nuevas tecnologías. Parece entonces ser acorde a los fines del derecho de patentes reconocer a la IA como inventor, ya que, de lo contrario, se estaría restringiendo el acceso a nuevos conocimientos y con ello limitando las nuevas creaciones y ensanchando la brecha tecnológica.

 

  • “Further, if only an artificial intelligence system could be said to have created the output, but you only permit of human inventors, you may not have an inventor. Hence one may not be able to patent the invention. So you may have the case where artificial intelligence has created an invention in terms of the output, but there is no inventor and it cannot be at that time patented. But then, say, as Abbott touched on, along comes a human, observes the output for what it is, “discovers” the output and correspondingly the invention and then asserts that he is the inventor because of his discovery. That would be an odd outcome to say the least. But even put aside that example. Generally, it is quite undesirable to preclude a class of otherwise patentable inventions from patentability on the basis of an exclusion that is not apparent from the express words of the Act. Indeed, that would be the antithesis of promoting innovation.” Otra razón por la cual la Corte indica que la IA merece ser reconocida como inventor de invenciones es precisamente porque de no ser así, estaríamos asumiendo que una invención por más que sea inventiva, tenga aplicabilidad industrial y novedosa, no podría ser patentada por el simple hecho de que una IA no puede ser catalogada como inventor. Coincido por el Corte pues es más importante incentivar la creación de nuevas tecnologías mediante su protección, a no otorgarles protección por un simple problema de conceptualización de una palabra (inventor).

 

  • “Sixth, at this point I should say something about inventive step, which is what the Act is really concerned with. The focus of the Act is not really on the inventor at all, a matter on which I will say something further later in these reasons when I turn to other statutory provisions”. La Corte razona que lo que interesa a la norma es el nivel inventivo de la invención y no precisamente el tema de quien es el inventor, de manera que a efectos de tomar una decisión sobre la patentabilidad de una invención lo más importante es tomar en cuenta el nivel inventivo. Siguiendo la explicación respecto a la actividad inventiva, la Corte establece que “First, s 7(2) refers to a hypothetical construct of “a person skilled in the relevant art in the light of the common general knowledge” at the relevant date. It is not focusing on the thought processes of an actual human, let alone the subjective thought processes of a human inventor.” A este respecto no coincido en su totalidad sobre la interpretación de la corte, pues no veo probable la aplicación del concepto del experto en la materia en el examen de una invención generada por IA, sobre todo en aquellos casos en que la máquina de IA ha superado considerablemente la inteligencia humana. Pareciese ser entonces que la nueva realidad de la IA exigiría alguna actualización del concepto de la persona experta en la materia.

 

Es decir, ¿Cuál sería el mecanismo que utilizaría un examinador de patentes para poder evaluar la patentabilidad de un invención generada por IA? Tomaría solamente como base la literatura previa? Sería necesario que conozca el funcionamiento de las IA? Como podría el experto en la materia prever un resultado que normalmente es inesperado y que ni si quiera el mismo creador de la IA ha podido prever?. Desde mi punto vista, son temas muy cuestionables que yo creo que no se resuelven con la explicación dada por la Corte Federal de Australia.

 

Es más, pensando en la brecha tecnológica, no se me ocurre como un examinador de países no desarrollados o en vías de desarrollo podría ser capaz de analizar la patentabilidad de una invención generada por IA. Es un tema duro pero sobre el cual vale la pena cuestionarse.

 

  • “In my view, Dr Thaler, as the owner and controller of DABUS, would own any inventions made by DABUS, when they came into his possession. In this case, Dr Thaler apparently obtained possession of the invention through and from DABUS. And as a consequence of his possession of the invention, combined with his ownership and control of DABUS, he prima facie obtained title to the invention. By deriving possession of the invention from DABUS, Dr Thaler prima facie derived title. In this respect, title can be derived from the inventor notwithstanding that it vests ab initio other than in the inventor. That is, there is no need for the inventor ever to have owned the invention, and there is no need for title to be derived by an assignment”. Es interesante la postura de la Corte respecto de la obtención del derecho a la invención obtenida por Thaler, la cual se basa en la posesión de la invención y la teoría de que el inventor, incluso antes de crear la invención,  es posible que no sea su titular bajo ciertos supuestos. Hasta ahora, apartándonos de la IA, el supuesto establecido por la Corte se da en casos por ejemplo de contrataciones de servicios o mediante una relación laboral, en donde, se prevé que aunque el inventor cree la invención, esté nunca obtiene el carácter de titular de la misma.

 

Sin embargo, si analizamos este supuesto bajo el contexto de la IA, encontraremos un fallo: la relación entre inventor y titular (antes de la creación de la invención) está sustentada precisamente en una relación jurídica de dos partes que han pactado previamente. Entonces, siendo que la IA no es persona y por lo tanto no tiene capacidad jurídica para realizar actos jurídicos, ¿cómo es posible sustentar la teoría en que el titular adquiere la invención por parte de la IA aunque no ha habido posesión de esta última?. Si no se obtuvo por medio de una cesión, ¿por cuál otro medio?.

 

Ya el fallo establece que la teoría del descubrimiento de la invención por una persona no es del todo segura pues generaría situaciones en que la primera persona que se tope con la invención generada por la IA, sería su titular aun cuando este no tenga ningún derecho ni interés.

 

Vemos pues, que la explicación brindada por la Corte sigue teniendo sus matices y no brinda una solución absoluta.

 

  • 193    In my view on the present material there is a prima facie basis for saying that Dr Thaler is a person who derives title from the inventor, DABUS, by reason of his possession of DABUS, his ownership of the copyright in DABUS’ source code, and his ownership and possession of the computer on which it resides. Siguiendo con la explicación de la posesión, la Corte finaliza concluyendo que en vista que Thaler es titular del derecho de autor de DABUS y que se encuentra en posesión de la computadora, pues también es titular de la invención. Es decir, Thaler adquirió el derecho a la invención por la posesión y titularidad de derecho de autor sobre DABUS.

Sin duda que el fallo de la Corte merece ser leído por los amantes del derecho y por cualquier persona interesada o perteneciente a las industrias tecnológicas, pues las consideraciones que se plantean en el mismo escapan de la formalidad con que actualmente es visto el derecho de patentes para así poder brindar soluciones a realidades que actualmente estamos afrontando.

Debo decir que desde mi punto de vista, en las invenciones generadas por IA forzosamente debe ser inventor y titular aquel o aquellas personas que han participado en la creación de la misma, aun cuando la IA por si sola pueda generar invenciones sin intervención humana. Ello no quiere decir que no se reconozca la importancia de la IA, sino que hay que entender que pretender reconocerla como inventor es desligar la hermosa labor de inventar al ser humano.

Entender que la IA pueda ser inventor o incluso hasta titular de una patente, generaría un descontrol total del sistema de patentes, el cual pasaría a ser manejado por las máquinas y ya no por los ser humanos. A la larga, de permitirlo, incluso podríamos pensar en realidades futuristas donde las máquinas nos manejan y no nosotros a ellas.

A mi punto de vista el fallo de la Corte establece consideraciones que exceden la literalidad de las normas y más bien pone de manifiesto interpretaciones basadas en el contexto de la IA, lo cual creo que es bueno porque nos saca de las “casillas” pero a fin de cuentas no resuelve el dilema central. Me parece que encasillar a una máquina en formalidades propias requeridas a un inventor humano no es correcto, pues no veo posible como una máquina pueda tener nacionalidad, dirección, nombre y apellido.

Parece ser entonces que el dilema se centra en la normatividad y ver como los Estados deben de modificar sus leyes para adaptarlas a las nuevas realidades. Quizá, bastaría con indicar que es inventor también la persona cuyas invenciones han desarrollado otras nuevas invenciones y así damos solución al tema de la IA. A simple vista podría ser una solución pero no me atrevo a afirmar que ella no generaría problemas aún mayores.

En fin, lo que acá hemos discutido es algo que recién nace y cualquier punto vista, ya sea a favor o en contra, genera los espacios y contenidos necesarios para poder dar una solución.

 

Escrito por:

 

Carlos Úbeda
Asociado, Arias Nicaragua

carlos.ubeda@ariaslaw.com

 

Bibliografía utilizada:

 


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