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NICARAGUA - DESMATERIALIZACIÓN DE TÍTULOS VALORES EN TIEMPOS DE COVID-19

Apr/2021

Los Títulos Valores, conforme indica nuestra Ley General de Títulos Valores, Decreto No. 1824, son documentos que permiten ejecutar el derecho literal y autónomo que en ellos se consignan. Estos representan bienes muebles corporales de carácter mercantil y su creación, emisión, transferencia y demás operaciones que en ellos se estipulen son siempre actos de comercio.

Indudablemente, el aislamiento causado por el COVID-19 ha cambiado la forma en hacer negocios alrededor del mundo. Ante tal circunstancia, se ha popularizado la implementación de mecanismos tecnológicos que permitan la realización de negocios y transacciones que originalmente solían hacerse a través de soportes físicos y de manera presencial.

Originalmente, los títulos valores (i.e. cheques, pagarés, letras de cambio) surgieron con el propósito de lograr una circulación y transmisión más ágil y segura de los derechos de crédito y de mercancías; convirtiéndose en el instrumento jurídico popularmente utilizado y de alta afluencia en el tráfico jurídico. Debido a las ventajas que proporcionaban, el uso de títulos valores se difundió con gran rapidez a nivel global, especialmente en el ámbito de los valores mobiliarios, hasta el punto de producirse una masificación de los mismos.

Es importante mencionar que, debido a su misma producción y circulación masiva, los títulos valores alcanzaron un nivel de difusión que no estaba previsto dentro de lo que era su normal funcionamiento, y comenzaron a presentarse cierto inconvenientes, tales como perdidas o incrementos en los costos de emisión de los mismos.

Por tanto, la utilización de grandes cantidades de títulos, pensados originariamente para facilitar la circulación de los derechos, llegó a provocar el colapso del tráfico, convirtiéndose en un obstáculo en términos de costos y organización logística para conseguir los objetivos de agilidad y eficacia que en su momento justificaron su creación. “Las ventajas del papel desembocaron en los inconvenientes del papeleo”.

Si bien los derechos materializados en el papel son fáciles de transmitir; cuando el número de títulos que integran el objeto de una sola transacción sobrepasan los límites de lo previsible, el hecho de que exista un documento por cada derecho circulante deja de ser una ventaja y se vuelve un inconveniente que afecta cuestiones de orden procedimental y dificultades para la transmisión de los derechos incorporados.

Además de esto, existen otras desventajas que hacen referencia a los inconvenientes intrínsecos a la materialidad corporal de los títulos valores, como lo son la posibilidad de destrucción, sustracción o robo del título, perjudicándose la seguridad del tráfico.

Ante tal problemática, nace la nueva era de la desmaterialización de los Títulos Valores la cual ha venido a formar parte de la situación post-pandémica de todos los países por los múltiples beneficios que conlleva.

La desmaterialización de títulos valores incluye todos aquellos fenómenos, tanto fácticos como normativos, en virtud de los cuales la existencia, transmisión o el ejercicio del derecho originalmente incorporado en el papel se independiza de la presentación del título en que se hallaba documentado. En ese sentido, se mitiga la circulación excesiva de un título y se sustituye por anotaciones en cuenta, es decir, un registro contable el cual se administra a través de los depósitos centralizados de valores.

La desmaterialización sólo llega a ser plena cuando no se emite papel alguno, y la titularidad de los valores se refleja en meros registros contables. Por ejemplo, la Norma Sobre Registro de Valores Desmaterializados, N° CD-SIBOIF-558-1-OCT29-2008, define “Valores desmaterializados” como aquellos valores que prescindiendo de un sustrato físico, se representan mediante registros electrónicos, llamados también "anotaciones electrónicas en cuenta”.

Dicha Norma establece las pautas generales que regulan la constitución y negociación de títulos desmaterializados de emisores públicos y privados en aras, no sólo de desarrollar y agilizar el mercado de valores local, sino también de facilitar la adhesión de éste a los mercados globalizados.

La pandemia COVID-19 ha presentado una oportunidad para agilizar el comercio mediante la utilización de la desmaterialización, respondiendo a los riesgos sanitarios que supone el desplazamiento físico de los títulos, brindando mayor facilidad en la circulación de valores; otorgando más seguridad y disminuyendo los riesgos de pérdida, traslado, deterioro, destrucción, hurto, robo y falsificación de los títulos.

Si bien ya existen normativas aplicables a los valores desmaterializados con relación a entidades financieras, para hacer viable y masificar su uso, sería recomendable la incorporación de reformas al marco jurídico nicaragüense, en función de flexibilizar su aplicación al mayor número posible de títulos valores (como por ejemplo. certificados de acciones puramente electrónicos, anotados en registros contables sin la existencia de ningún documento físico), y adaptarlo a los lineamientos internacionales del comercio actual y las necesidades del mercado, prestándole especial interés a las limitaciones impuestas por la pandemia del COVID-19.

Es por esto que la desmaterialización es una transición necesaria e indiscutiblemente favorable al momento de emitir y negociar valores de forma segura, ágil y confiable; corriente que está siendo adoptado por la mayoría de los emisores, tanto públicos como privados, de los mercados de valores a nivel mundial, e incentivando a los empresarios hacia nuevas oportunidades de inversión dentro del mercado de valores desmaterializados.

Si tiene preguntas o desea conocer más información sobre el tema, por favor no dude en contactarnos.

 

Gabriel Álvarez
Paralegal

gabriel.alvarez@ariaslaw.com

 

Sara Ortega C.
Paralegal

sara.ortega@ariaslaw.com
 


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