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INCENTIVOS PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE EN NICARAGUA

Sep/2022

Desde hace varios años en Nicaragua se ha venido preparando el terreno para que empresas, nacionales y extranjeras que operan en el país o que deseen hacerlo, desarrollen sus planes de inversión y sus políticas de operación en el marco del desarrollo sostenible; sin embargo, aún se tienen muchos desafíos por superar a fin de lograr una verdadera transformación de la consciencia ecológica de las empresas, y que puedan hacerse efectivos dichos planes y políticas internas de una manera generalizada, en todo el sector empresarial y no solo en algunos subsectores como veremos aquí.   

Entre esos desafíos se encuentran no solo aspectos de índole financiero o de incentivos especiales, sino también otros menos tangibles aplicables de forma general en distintos ámbitos. En ese sentido, consideró oportuno hacer referencia al libro Leyes de Miedo Más allá del Principio de Precaución del profesor Cass R. Sunstein, que plantea consideraciones sobre la aversión a la pérdida (es decir, el miedo a perder el statu quo de lo que se ha hecho siempre), el descuido de la probabilidad (muchas veces generado por la falta de atención a los riesgos no visibles, pero sí existentes), o creencias en la benevolencia de la naturaleza (en donde cabe la reflexión, ¿todo lo natural es necesariamente bueno? o ¿la tecnología puede ayudarnos a mejorar y lograr mayor armonía y equilibrio?), entre otras.   

De manera más concreta, la preparación del terreno para la creación de iniciativas de negocios o empresas sostenibles se ha enfocado principalmente en el subsector energético, forestal y aguas nacionales, a través de la creación de incentivos económicos y tributarios. Desde el año 1998 con la entrada en vigencia de la Ley de la Industria Eléctrica, se empezó a promover la inversión privada en el sector energético mediante de la exoneración de todos los impuestos a la importación de maquinarias, equipos, materiales e insumos asociados a las actividades de la industria, así como impuestos a los combustibles usados en la generación eléctrica.  

En el año 2003, se promulgó una Ley Especial para la Promoción del Subsector Hidroeléctrico con beneficios más amplios que los establecidos en 1998, exonerando todos los impuestos a la importación, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), Impuesto sobre la Renta (IR), Impuesto Municipal de Ingresos (IMI), timbres fiscales y cualquier impuesto relacionado con la explotación de riquezas naturales. Luego, en el año 2005, con la entrada en vigor de la Ley para la Promoción de Generación con Fuentes Renovables, todos los nuevos proyectos de generación eléctrica con fuentes renovables y sus ampliaciones, fueron beneficiados con los incentivos fiscales que antes solo aplicaban al subsector hidroeléctrico. Dichos incentivos se han mantenido vigentes a la fecha, y los empresarios del sector y nuevos inversionistas, tienen hasta el 1 de enero del 2023 para poder acogerse a los mismos. Se desconoce aún si la Asamblea Nacional ampliará ese término, pero dada la política gubernamental de promoción del sector energético (sobre todo de las renovables), es muy probable que esa ampliación de plazo se llegue a dar.  

Adicionalmente, en los últimos años varios proyectos de generación eléctrica con fuentes renovables o de energía limpia, han recibido importantes y significativos incentivos para que grandes inversionistas vengan al país a contribuir al cambio de la matriz energética de combustibles fósiles a energías renovables.  

En este año 2022 se crearon las primeras disposiciones legales sobre la Movilidad Eléctrica, exonerando los vehículos eléctricos del DAI, ISC, e IVA. Asimismo, se exoneraron las importaciones que deban realizar las empresas que establezcan los Centros de Carga o Recarga con esos mismos impuestos. El pasado mes de julio el Ministerio de Hacienda y Crédito Público emitió las listas taxativas de bienes exonerados, entonces, será cuestión de tiempo para que Nicaragua empiece a ver un cambio en el sector transporte, alineándose a un desarrollo más sostenible.  

En cuanto a la conservación de bosques, en el año 2003 se promulgó la Ley de Conservación, Fomento y Desarrollo Sostenible del Sector Forestal, que buscaba, entre otras cosas, la promoción de la restauración forestal, y la creación de un fondo de incentivos para dueños de bosques, a través de fondos nacionales y financiamientos. Asimismo, se establecieron diversas exoneraciones especiales para el sector, incluyendo, el impuesto municipal sobre las ventas de plantaciones registradas, el impuesto sobre los bienes inmuebles usados para el manejo forestal a través de Planes de Manejo Forestal, deducciones en el IR, y los impuestos para la importación de maquinarias y equipos.   

Por otro lado, existe desde el año 2006, la Ley de Veda para el Corte, Aprovechamiento y Comercialización de Recursos Forestal, que de tiempo en tiempo activa período de veda forestal en zonas y recursos forestales que lo ameritan, contribuyendo al uso racional y prudente del mismo.   

Y finalmente, es importante mencionar que la creación de la Ley General de Aguas del año 2007 ha sido otro hito que ha tenido Nicaragua en cuanto a la promoción de un desarrollo más sostenible, con la cual se vino a regular las formas en que las empresas puedan usar y aprovechar de manera sostenible este recurso. Dicha Ley también incorporó las limitaciones para el otorgamiento de concesiones de aprovechamiento de aguas, así como todo lo relacionado a vertidos de aguas residuales generadas por la actividad del negocio aplicable.

 

Rodrigo Ibarra
Socio

rodrigo.ibarra@ariaslaw.com


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